Etiqueta: verano

  • Decorar la comida, ¡una tortuga en mi plato!

    Como os conté hace un par de semanas, tengo la intención de variar un poco los contenidos del blog, aunque siempre pensando en los peques, así que vuelvo a incluir una receta. En realidad, más que una receta, es una forma de decorar una comida muy veraniega para que a los peques les «entre» por los ojos y les apetezca comerse todo el plato.

    La ensaladilla rusa es una de mis comidas favoritas en verano, además es fácil de hacer. Como curiosidad, os cuento que fue inventada en 1860 por Lucien Olivier, chef de uno de los restaurantes más conocidos de Moscú, el Hermitage, que hizo de este plato su seña de identidad. Y después de esta aportación «histórica», vamos al meollo.

    Ingredientes:

    • Ensaladilla rusa
    • 5 rebanadas de pan de molde
    • 1 lata de atún
    • 2 cucharadas de mayonesa
    • 1 aceituna
    • 1 tira de pimiento asado rojo
    • 2 medias noches o pan de leche
    • Lechuga iceberg

    Preparación:

    Lo primero que haremos será la ensaladilla. Cada uno, le añadirá los ingredientes que quiera. Yo suelo hacerla con patatas, atún, huevo cocido, guisantes, zanahorias y maíz. Cuando esté preparada, le damos forma de media luna en el plato o en la fuente de presentación.

    receta niños

    Después, cogemos las rebanadas de pan y les quitamos la corteza; las aplastamos con un rodillo de cocina y les echamos una cucharada del relleno que escojamos (en este caso, lo podemos hacer de atún y mayonesa, aunque también se puede hacer con la propia ensaladilla).

    platos niños

    receta niños

    Enrollamos y envolvemos en papel film y los metemos en la nevera para que compacten. Las dejamos en la nevera un par de horas para que al cortarlas, no se deshagan.

    comida niños

    Cuando las sacamos, cortamos en rodajas de 1 cm de grosor y comenzamos a ‘tapar’ el relleno.

    recetas peques

    ensaladilla rusa niños

    Cuando hayamos cubierto toda la ensaladilla, cogemos las medias noches. Una de ellas la partimos a la mitad, y volveremos a partir por la mitad esos dos trozos ( que serán las patitas) Con la otra media noche, la partimos a la mitad y será la cara de nuestra tortuga.

    tortuga ensaladilla

    Partimos una aceituna en dos y serán los ojos de la tortuga; le hacemos un pequeño corte a la media noche como si fuera la boca y le colocamos una tira de pimiento.

    niños comidas verano

    Para terminar, y si os apetece, picamos lechuga muy fina y decoramos el resto del plato con ella. Y este es el resultado, ¡imposible que los peques se resistan! Como siempre, gracias a Jénnifer Liébana, del blog http://quecukireposteriaydemas.blogspot.com.es que me «chiva» estos trucos.

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  • Cuándo llevar a los bebés a la piscina

    Este fin de semana llevamos a Rafa por primera vez a la piscina, obviamente cubierta. Una cosa es que haga buen tiempo y otra es meter a los críos en el agua al aire libre en abril. A Alfonso también le llevamos por primera vez a la piscina cuando tenía cinco meses. En su momento, lo hicimos por aquello de hacer cosas nuevas con el peque, no pretendíamos que aprendiese a nadar a esas alturas de su vida.

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    Alfonso, por primera vez en la piscina, año 2011.

    Su reacción fue muy buena; no quiero decir con esto que se lo pasase bomba, pero no lloró ni cuando decidimos sumergirle la cabeza en el agua. Simplemente puso cara de susto, parecía preguntarse qué narices hacía allí. Repetimos otras dos veces aquella primavera, enseguida llegó el verano y descubrimos que Alfonso sentía pasión por el agua. Le poníamos en la orilla y cada vez que llegaba una ola y le cubría se partía de la risa. Y en cuanto empezó a gatear, se iba solo hacia el mar. Llamaba la atención de los paseantes.

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    Alfonso en la playa, uno de los sitios que más disfrutó en su primer verano.

    No sabemos si tuvo algo que ver el hecho de llevarle pronto a la piscina con su pasión por meterse en el agua, pero el caso es que con Rafa hemos repetido. Su reacción este fin de semana fue la misma que la de Alfonso en su momento, cara de alucinado y ni un llanto al meterle la cabeza en el agua. Me imagino que ese contacto temprano con el medio acuático les ayuda a perder el miedo.

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    Alfonso y Rafa, este sábado.

    Es más, con Alfonso viví el susto más grande de mi vida el pasado verano, cuando se cayó vestido y sin manguitos en la piscina de unos amigos. Me lancé a por él, vestida y embarazada de casi siete meses, y cuando le saqué lloraba; enseguida me di cuenta que había llorado por el susto, no por el agua, y es que, a los pocos minutos, quería meterse otra vez. Mi objetivo para el verano que viene es que Alfonso aprenda a nadar sin manguitos. Y confío en que Rafa reaccione en el mar tan bien como lo hizo Alfonso la primera vez.

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