Pues sí, se acabó lo que se daba, los coles cierran sus puertas y los niños se quedan de vacaciones casi tres meses. Que no digo yo que no sean necesarios (aunque al final lo que se hace necesario es volver a empezar) pero la realidad es que, para la mayoría de los padres toca hacer cábalas: abuelos, campamentos, turnos de vacaciones entre padres… No es fácil. Obviamente, esto lleva siendo así mucho tiempo. Muchas de nosotras ya hemos tenido madres trabajadoras y las vacaciones eran las mismas hace tres décadas, así que es obvio que se sale adelante, pero con dificultad… o desembolso de dinero.
Porque si no puedes recurrir a los abuelos y ambos padres trabajan, ¿qué puedes hacer con los niños? Por narices, tienes que recurrir a campamentos o campus en los que los niños estén unas horas al día realizando actividades, que no clases. Ésta será nuestra opción durante unas semanas para los mayores. Sí, y yo tengo suerte porque trabajo unas 5 horas al día y lo hago en casa, por lo que puedo reservarme unas horas y currar por la noche, así que podría tener a los niños conmigo a todas horas. Pero objetivamente, eso supondría no poder sentarme al ordenador en todo el día y acostarme a las 2 de la madrugada, como ya me ha pasado algunas veces. Aunque realmente, con Gabriel en casa, tampoco es que normalmente pueda trabajar muchas horas por el día.
Pero la opción de sentarlos frente a la televisión mientras yo hago cosas o trabajo, no me apetece. Prefiero que estén jugando al fútbol, cocinando o haciendo manualidades con más niños. Además, aquí tenemos el factor «clima», que te puedes pasar una semana sin pisar la playa o la piscina y el día tiene muchas horas. Lo dicho, para los padres que trabajan fuera de casa, este tipo de campamentos se vuelven imprescindibles. Pero obviamente, cuestan dinero. Y hay que mirar muchas opciones porque las diferencias de precio entre unas y otras son bastante importantes, más si vas a llevar a más de un hijo. ¿Cómo conciliáis vosotras cuando llegan las vacaciones?