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  • Algún día seré suegra

    Algún día seré suegra

    En cuanto tus hijos empiezan a ir al cole o guardería, te conviertes en la «madre de». Por ahora, soy sobre todo la mamá de Alfonso, porque esto de que te llamen así va en aumento según tus hijos vayan también sumando años… y amigos. Creo que a todas nos encanta ese papel. Sin embargo, hay otras cosas en la vida para las que una no está preparada. Con tres hijos varones, existe un 99% de probabilidades de que algún día alguien me llame suegra. Si tuviera un sólo descendiente macho, habría muchas opciones de serlo igualmente, pero con tres difícilmente me libraré de ese papel.

    No es que me preocupe ahora el asunto; espero que, como mínimo, me queden 20 años para algo así. Pero la idea no me resulta especialmente atractiva, que soy yo muy de decir lo que pienso. Y no, en la labor de suegra hay que medirse. Yo debería tomar ejemplo de mi madre que, más o menos, es discreta. Pero claro, he salido a mi abuela, que no se cortaba un pelo, fueras conocido o no. Y como tuvo cinco hijas (el único varón falleció joven), pues disfrutó de la suerte de tener yernos que, quieras o no, son más tranquilos y no generan mucho conflicto. Ojo, que yo a mi madre también le digo las cosas pero claro, expresar las cosas a una madre o que ella te las diga a ti no es lo mismo que con la suegra.

    suegra

    En esta labor de ser suegra, hay que tener en cuenta varias cosas. A ver, que me voy a meter en camisas de once varas y yo sé que la madre de maridín lee el blog. Aprovecho para decir que yo no tengo queja, ni mucho menos. Pero vamos allá con algunas cosas que hay que ir interiorizando, madres de varones que me estáis leyendo: algún día, nuestros churumbeles dejarán de serlo. No pretendáis que ninguna mujer les cuide como nosotras; yo no le hago un zumo de naranja a mi señor esposo cada mañana, como hacía su santa madre cuando su hijo era ya todo un paisano.

    Tema conflictivo: los nietos. Olvidaos de que los críen como nosotras lo hicimos. Os lo confieso, como me toque una histérica, me va a dar algo, lo estoy viendo. Habrá que contar hasta diez muchas veces porque seguramente, lo más importante, sea no abrir la boca demasiado. Que fijaos que algo tan simple como elegir el nombre de los críos puede dar lugar a mucho estrés. Que si eres de las que les gustan los nombres clásicos, de toda la vida, como Álvaro, Javier o Alfonso, y a la susodicha le da por Justin, la hemos liao. O lo contrario, que tú eres más de Jenni y le planta Macarena. Dale a tu cuerpo alegría. Habrá que tomárselo con humor, ¿o no?, ¿qué?, ¿os hacéis a la idea? ¡Yo tampoco!

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