Síndrome del nido: se dice de un tipo de conducta que se produce con frecuencia en las embarazadas que consiste en incrementar el tiempo dedicado al orden y limpieza de la casa. Este tipo de comportamiento se da principalmente en el tercer trimestre del embarazo y algunos expertos explican esta conducta como una forma de afrontar la ansiedad ante la llegada del nuevo bebé. ¡Para que luego digan de las embarazadas!
Pues oye, a pesar de ser algo muy frecuente, porque sé que a algunas les ha dado por ahí, debe ser que lo de ordenar o limpiar no me motiva nada y lo hago por obligación porque, aquí donde me veis (a tres días de FPP), aún no me ha dado por ponerme a ello más de lo normal en mí. Y si no me ha dado hasta ahora, no me va a dar por ello mañana 😉 Vale, es el tercer hijo; que ya una está en ese punto en el que empieza a darle igual encontrar unas migas de galletas en la cocina sin ir corriendo a por la escoba, o encontrarse coches en esquinas insospechadas sin que te molesten y que sigan ahí día tras día. Pero vamos, con Alfonso tampoco me pasó algo parecido.
En otros casos, el síndrome del nido se manifiesta en tener todo listo para la criatura con cierta celeridad. Y cuando digo todo, es todo. Vamos, sé de alguna que compró pañales estando embarazada de 6 meses, o que ya tenía el carrito en casa estando de 5 meses… No me considero agorera, no soy de las que piensan que las cosas puedan ir mal si no hay motivos reales, pero hay cosas que me parecen desproporcionadas. Cuando nació Alfonso, había comprado lo imprescindible, no de todo «por si acaso». Con la cuna, el carrito, la silla reglamentaria del coche, el cambiador y algo de ropa ya me daba por satisfecha. También me habían regalado una trona, bibes, esterilizador y algún chupete, pero ni siquiera sabía antes de dar a luz si los bibes iba a usarlos o no. Luego, poco a poco, fui comprando según las necesidades del bebé porque, obviamente, fue precisando otras cosas.
Lo cierto es que, los últimos dos fines de semana, no por el síndrome sino porque el tiempo se nos echaba encima, hemos tenido que hacer muchos recados; desde sacar la ropa de bebé de las cajas, comprar un nuevo armario en Ikea (tarea de maridín, yo lo odio) hasta cambiar el Bugaboo del modo silla al capazo. También nos ha tocado ir a comprar zapatos nuevos a Alfonso porque lo de ir con agujero ya era para detenernos, o mirar sillas gemelares de segunda mano, recuperar la minicuna que estaba en casa de mi hermano… entre otras muchas cosas. Como veis, prisa la justa. Cierto es que no es lo mismo el primer hijo que el tercero. Y a vosotras, ¿os dio por limpiar como locas antes de dar a luz?, ¿comprasteis de todo para el bebé y la mayoría casi ni lo usasteis? Por cierto, mañana empezamos nuevo sorteo, esté de parto o no 😉