Yo creo en los Reyes Magos. Y en Papá Noel. Porque aunque sé que detrás de un espectáculo de magia hay truco, lo observo con ilusión igualmente; por eso, de alguna manera, creo en ellos, y en muchas otras cosas que no veo. De eso trata todo en la vida, de ponerle ilusión. Yo no miento a mis hijos por ilusionarles con Papá Noel y los Reyes Magos. Tampoco miento cuando les leo cuentos con historias que no son reales, no miento cuando les dejo ver películas con genios que salen de lámparas maravillosas o superhéroes que vuelan. Es su ilusión la que hace que ellos crean, ¿qué hay de malo en ello? Que ya se nos cuestione eso como padres…
Hemos llegado a un punto en que estamos llevando la transparencia a ámbitos que no son importantes. No, no es relevante debatir si deben creer en super héroes o en hadas. Parece que queremos convertirlos en adultos cuanto antes. Los niños no son tontos, su maduración hace que poco a poco tengan sentido crítico. Llegado el momento, ellos mismos serán capaces de identificar que no existen las hadas, los duendes, o que detrás de un espectáculo de magia hay un truco… pero podrán seguir ilusionándose. ¿Porqué no dejarles disfrutar de las cosas que generan fantasía? Mi hijo mayor hoy en día cree que será futbolista, y aún sabiendo que es algo casi imposible, ¿por qué voy a quitarle yo esa ilusión ahora? Es más, no creo que le haga daño que le animemos y que le digamos lo bien que lo hace. No le estamos engañando, le estamos ilusionando.

No, yo no miento a mis hijos cuando se disgustan por algo y les endulzo la realidad. Prefiero decirle a un niño, ante el fallecimiento de su mascota, que estará en un sitio estupendo con más animales en lugar de hablarle de la realidad de la muerte. No creo que les estemos haciendo ningún daño, sino todo lo contrario. Hay una edad para cada cosa. Yo no estoy aquí para quitarles la ilusión a mis hijos, sino para mantenerla. Y el día que ellos sepan que los Reyes no existen como tal, yo estaré ahí para que sigan disfrutando de la fiesta. Y el día en que no crean en superhérores, yo estaré aquí para que crean que son capaces de casi todo, aunque no tengan poderes. No, yo no miento a mis hijos en Navidad, les contagio la misma ilusión con la que la viví de niña y con la que la sigo viviendo.



