Me gusta mucho escuchar música. Cuando me ducho, cuando conduzco, cuando limpio… siempre que puedo. Por supuesto, tengo mis preferencias y si una canción me llega, puedo oírla una y otra vez durante una larga temporada. En esto, el que ha salido a mí es Rafa. Llevamos un mes cantando el Señor Don Gato y lo tengo hasta en la sopa pero claro, cómo le voy a decir yo que lo deje cuando, de repente, me ve en plan flipada cantando por casa a Bon Jovi. La última vez que el gordi observó la escena fue esta semana y me preguntó que porqué hacía eso. Fría me quedé, empieza ya a sentir vergüenza ajena 😉 Alfonso es menos cantarín pero oye, también se entusiasma más de la cuenta con Bon Jovi; es lo que tiene haberle llevado en el vientre a un concierto del grupo.
Bueno, el caso es que siempre que pongo música en el ordenador tengo que estar controlando porque como les deje tocar el invento, me lo estropean fijo. Sin embargo, no se me pasó por la cabeza comprarles nada para escuchar canciones por la misma razón, porque lo que tocan es susceptible de irse al garete. Hasta que descubrí un artilugio que les tiene enganchados y pueden tocarlo, tirarlo, encenderlo, cambiar de canción… cuando quieran sin tener que estar yo detrás de ellos ni agobiada porque se lo carguen. Es un mp3 para niños, en realidad es el único que existe exclusivamente para ellos. Se llama Ocarina.
Es super sencillo de usar porque solo tiene cuatro botones. Os juro que no se rompe y mi cuñada puede dar fe porque el fin de semana se lo dejé a mis sobrino de 11 meses y no paró de trajinar con él con sus correspondientes impactos. Lo conectas al ordenador y pasas las canciones o cuentos que te apetezca y le das el aparato al niño y puede bregar con él por cualquier lado. Mira que soy muy reacia a la tecnología para niños, en esta casa entre semana ni se enciende la tv y por ahora, ni tablets ni nada. Pero esto es como el típico cassette que teníamos de pequeños salvo que mucho más práctico, más resistente, más ligero.. hasta Gabriel puede agarrarlo.
Cantar lo hace bien pero el baile no es lo suyo 😉
Estoy muy contenta con esta adquisición. Y más cuando tengo un niño (sí, Rafa, el de siempre 😉 ) al que no le gustan nada los dibujos animados y no consigo retenerle sentado más de dos minutos con nada. Por eso vi la luz al observar que con el mp3 está más contento que chupito. Y para que no me ponga la cabeza como un bombo, he metido, como quien no quiere la cosa, un par de cancioncillas de Bon Jovi. Además, para las que queráis que los peques os tengan muy presentes cuando no esteis con ellos, también podeis grabaros a vosotras, o a quien queráis, vamos. ¿Os gusta?