Etiqueta: mal comportamiento

  • ¡Crisis superada!

    El post que más comentarios suscitó en este blog fue en el que os contaba que la relación con mi hijo Alfonso estaba atravesando una crisis. Algunas de vosotras me dabais ánimos y me decíais que no me preocupara ya que seguramente era una cosa pasajera. Pues teníais razón: un mes después, doy por concluida mi crisis con Alfonso.

    rabietas niñosEl sábado pasado, normalizada ya nuestra relación días antes.

    De todo se aprende en esta vida y, desde luego, los niños son una fuente inagotable para ello, así que aquí va la lista de cosas que he descubierto a raíz de nuestro distanciamiento:

    1-    Gritar no sirve de nada: cuando un niño está en plena rabieta es imposible hacerle entender nada. Para mí esto de las pataletas era nuevo y los primeros días me puse como una loca, pero enseguida me di cuenta que se trataba de una táctica inadecuada. Lo mejor, esperar a que se les pase. Otra cosa es que un crío tenga un mal comportamiento intencionadamente. Ahí sí que considero necesario recriminárselo y mostrar enfado.

    niños rabietas

    2-     Que los celos no necesariamente están relacionados con su hermano. Con el tiempo, y tras una tutoría con la profesora de Alfonso, descubrimos que su mal comportamiento en el colegio y con nosotros estaba relacionado con los celos. Estaba molesto porque Rafa y yo nos quedábamos en casa y él se tenía que ir al colegio; por ello, lo que demandaba era que yo le prestase más atención.

    alfonso

    3-    Es mejor quitarle importancia: En las relaciones de pareja es indispensable hablar y no dejar que pase el tiempo para intentar arreglar una situación. Con los niños ocurre lo contrario; cuando un niño está enfadado “con el mundo”, sin razón, lo que hay que hacer es darle mucho cariño pero no incidir demasiado en el problema ni estar diciéndole todo el día que se porta mal.

    Todo eso y que no hay mal que cien años dure son las conclusiones a las que he llegado tras este mes de distanciamiento. Volvemos a querernos mucho y Alfonso ha recuperado esa alegría que tanto le caracteriza; además, va feliz al colegio. No se puede pedir más. Eso sí, cuidado si os acercáis a Rafa que está en plan protector 😉

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