Etiqueta: limpieza

  • Manchas en alfombras y tapicerías: un reto

    Manchas en alfombras y tapicerías: un reto

     

    Tengo un reto por delante. Y si lo consigo, habrá premio también para una de vosotras. A veces me pregunto qué diría la tapicería de mi coche si pudiera hablar. ¿Qué dirían las moquetas y alfombras de una casa con niños? En la mía, desde luego, creo que dirían algo así como «madre mía, no nos libramos de las manchas de estos niños, es que no hay nada que no se nos haya caído encima a estas alturas». Porque a quien más o a quien menos, todos hemos tenido en casa caídas de bebidas y comidas o una obra de arte que los churumbeles deciden dedicarnos con rotuladores en alguna tapicería y que nos hacen poner le grito en el cielo del susto que nos dan. Si algo tengo claro es que la tapicería del coche me diría: ¡cómo os pasáis en esta familia! ¿Y qué diría la tapicería de una sillita de bebé? Algo así como: ¡ya no tengo ni un centímetro limpio por donde respirar!. Ojo porque eso sí que acumula manchas, por no decir otra cosa. Y desmontar todo para meterlo en la lavadora a mí se me hacía un mundo.

    Bueno, total, que me han enviado a casa SpotClean de Bissell y La Tienda en Casa, un invento estupendo para quitar manchas de tapicerías, alfombras y moquetas. Me han dicho que lo quita todo. Bueno, yo ya la he estado probando con las manchas que tenía en casa y le doy un 9.5 pero me han propuesto un reto en el que vosotras seréis las que decidáis qué mancha tengo que quitar y demostrarlo en un vídeo, sin trampa ni  cartón. Y si quito la mancha, además de enseñar cómo lo he hecho con el robot, sortearé una para vosotras.

    Aunque tenga aspecto de aspiradora, no lo es, es un robot quitamanchas. Es fácil de usar (en el vídeo que haga con la mancha que la mayoría me pidáis que quite lo veréis). Hay que darle a un botón, sale un chorrito de agua pulverizado (en dos o tres veces que le demos, ya le cogemos el truco a la distancia, la manera de pulsar, etcétera) y frotar con el cepillo. Después, aspiramos los restos de suciedad y humedad. Lo dicho, ya veréis que no tiene mucha ciencia su uso.

    Y ahora es cuando vosotras tenéis que decidir y votar. Tenéis hasta el 5  de mayo y es a través de mi perfil de Instagram, nosoyunadramama, que al fin y al cabo es donde más seguidores estáis La alfombra de mi casa dice que está desesperada y que necesita vuestra ayuda. ¿Qué mancha creéis que es más difícil de quitar de estas cuatro que os enseño?

  • Cosas que probablemente no sabías de los ácaros y de su limpieza

    Cosas que probablemente no sabías de los ácaros y de su limpieza

    Este año que está terminando he hecho dos descubrimientos importantes en cuanto al cuidado y limpieza de la casa. Dediqué un post completo al uso de la lejía y a muchas de vosotras os sorprendieron sus usos, no esperaba tantos comentarios sobre un tema que, a priori, era poco apetecible. Y, sin duda, el otro gran hallazgo fueron las aspiradoras sin cables, su comodidad y facilidad de uso es algo que me ha ganado. Varias seguidoras me preguntásteis en Stories de Instagram hace unas semanas por una aspiradora de mano con la que limpiaba el carrito de bebé para embalarlo y guardarlo en el trastero. En realidad, no era solo una aspiradora de mano. Era la Dyson V8 Absolute+ , que permite limpiar todo tipo de cosas, superficies y colchones y coches incluidos. Digo lo del coche porque llevaba dos años tranquilamente sin limpiar el mío y este invento ha resultado perfecto.

    Os cuento, es una aspiradora familiar que usamos todos. Mi padre y mi hermano son alérgicos a los ácaros y las Dyson V8 cuentan con un filtro HEPA que captura alérgenos y bacterias de hasta 0,3 micras. Desde luego, tengo que decir que como no sufro este problema, poca importancia le he dado hasta ahora a la limpieza de colchones y sofás, por ejemplo. Claro que, si un día te da por limpiar la alfombra del salón con este aparato y ves que lo que sale de ahí es escandaloso, pues ya empiezas a pensar que la que usas habitualmente, limpia lo justo. Y ahora voy con datos de esos que una alucina cuando los conoce:

    El 10% del peso de una almohada está compuesto de restos de ácaros muertos. Una cama puede contener hasta 2 millones de ácaros del polvo.

    El 60% de los alérgenos del hogar se encuentra en los colchones y en la ropa de la cama. Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, sobre todo los niños, por tanto, es importante vigilar especialmente la limpieza de la ropa de cama, el colchón y el suelo del dormitorio.

    Los ácaros del polvo se alimentan de estas células, tanto de humanos como de animales: Las personas pueden perder hasta 28 gramos de células de piel muerta al mes (el equivalente a una bolsa de patatas fritas).

    Los ácaros viven en sitios húmedos, oscuros y calientes, por lo que los colchones son el caldo de cultivo ideal para ellos. Es aconsejable aspirarlos con un accesorio especial para tapicerías y colchones.

    Sobre los peluches: una vez al mes, es aconsejable congelar los peluches durante 48 horas y dejarlos descongelar a temperatura ambiente. Eso eliminará los ácaros de polvo y evitará que se extiendan.

    El pelo de las mascotas no es un alérgeno: Los alérgenos se encuentran en la saliva que el animal deposita sobre ellos al limpiarse.

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    Como veis, el tema de los ácaros da para mucho. Y entiendo que, cuando hay alérgicos en casa, una aspiradora buena es una inversión necesaria. El hecho de que Dyson sea la única empresa fabricante de electrodomésticos europea que cuenta con su propio laboratorio de microbiología, dice mucho. A mi me ha gustado mucho, y como única pega que pongo a los aspiradores sin cables es que, al usar batería, su duración es limitada, aunque en este caso hablamos de unos 35 minutos y con eso suelo tener para limpiar lo imprescindible. Si os interesa, con el código DYSONB4V8 hacen un 20% de descuento hasta hasta el 31 de enero del 2017 a través de la tienda online de Dyson

  • Cosas que probablemente no sabías sobre la limpieza de la casa y la ropa

    Cosas que probablemente no sabías sobre la limpieza de la casa y la ropa

    Como ama de casa no soy de fiar. Intento manchar y desordenar lo justo y así evito, en la manera de lo posible, las tareas de limpieza porque, de verdad, no me gustan. Y dudo seriamente que a alguien le entretengan lo más mínimo. Pero con niños en casa, eso de no manchar ni desordenar es una utopía; recuerdo a mi abuela sufrir cada vez que le ensuciábamos algo y no, por ahora nada de pasarlo mal por temas de pulcritud, ya si eso me vuelvo una histérica cuando tenga 60 años, ahora no me compensa. Como sabéis, la pasada semana estuve en Barcelona, invitada por Henkel a un evento y a una charla que nos dio Lidia Jiménez, química y responsable de I+D de la empresa. Lo primero, aluciné con todo lo que sabía. Soy de letras así que todo lo que tiene que ver con la física, la química o las matemáticas, me impresiona mucho 😉 Ahora voy al meollo y os cuento cosas que van a ser de vuestro interés y que a mí me sorprendieron:

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    La lejía no es sólo para limpiar el váter o la bañera: Pues sí, yo era de las que limitaba el uso de lejía a esas dos cosas o a ponerla en un barreño con alguna prenda blanca que hubiese sufrido un estropicio. Pero no, la puedes usar hasta para limpiar los juguetes de la bañera de los niños, esos que se quedan llenos de porquería por dentro y que son un foco de bacterias. Les metes una jeringuilla por el agujero, los mueves, escurres y ¡listo! Vamos, que se puede usar para limpiar casi cualquier cosa o superficie.

    La lejía no es tóxica: esa fama que tiene de casi venenosa es completamente injustificada. Es más, salva vidas en los países menos desarrollados y las salvaba aquí hace no tanto tiempo; es más, su uso es recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Es una mezcla de hipoclorito de sodio y agua y, no sólo eso, sino que ni siquiera es mala para el medio ambiente porque se acaba convirtiendo en sal común tras usarla.

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    Muy concentrada haciendo fotos a las manchas.

    La lejía no es solo para la ropa blanca: ¡Y pensar que no he echado nunca en la lavadora porque creía que solo podía usarla con prendas totalmente blancas! Es que ni me atrevía con cosas que tenían una mínima raya en otro color. En el evento, vimos cómo mezclaban en un bote de cristal calcetines de todos los colores habidos y por haber junto a un chorro de lejía y la coloración seguía intacta. Y de paso os digo que, aunque no lo creáis, las lavadoras son un nido de gérmenes así que, si usáis lejía una vez a la semana en alguna de vuestras coladas, podéis prevenir la proliferación de microoganismos.

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    El mayor foco de bacterias, virus y ácaros no está en el baño: Pues otra cosa más que no sabía. Resulta que las bacterias que comúnmente existen en el baño las producimos nosotros, las personas, mientras que en la cocina, las bacterias proliferan ¡por los alimentos! Y ahí es donde el uso de la lejía está más que recomendado; es más, se usa como desinfectante en la industria alimentaria, en el lavado de frutas y verduras y para la desinfección de cualquier superficie industrial en contacto con alimentos. Así que en la cocina, con más razón que en el resto de la casa debemos usarla.

    Es mejor el detergente en polvo que el líquido: sí, señores, ¡limpia más y mejor! Yo no tenía ni idea y hacía años que no lo usaba en ese formato. Y si al detergente le sumas un poquito de lejía (hay que seguir las recomendaciones de cantidad que se indican en los envases de Estrella, Neutrex y Conejo) los resultados son infinitamente más buenos.

    Como veréis, lo que se suponía que era un evento de lejías, aparentemente no muy emocionante, resultó ser todo un aprendizaje sobre un producto que yo creía poco necesario en mi casa y que ahora va a ser indispensable. ¿Sabíais todas estas cosas de la lejía?

  • Síndrome del nido, ¿realidad o ficción?

    Síndrome del nido: se dice de un tipo de conducta que se produce con frecuencia en las embarazadas que consiste en incrementar el tiempo dedicado al orden y limpieza de la casa. Este tipo de comportamiento se da principalmente en el tercer trimestre del embarazo y algunos expertos explican esta conducta como una forma de afrontar la ansiedad ante la llegada del nuevo bebé. ¡Para que luego digan de las embarazadas!

    Pues oye, a pesar de ser algo muy frecuente, porque sé que a algunas les ha dado por ahí, debe ser que lo de ordenar o limpiar no me motiva nada y lo hago por obligación porque, aquí donde me veis (a tres días de FPP), aún no me ha dado por ponerme a ello más de lo normal en mí. Y si no me ha dado hasta ahora, no me va a dar por ello mañana 😉 Vale, es el tercer hijo; que ya una está en ese punto en el que empieza a darle igual encontrar unas migas de galletas en la cocina sin ir corriendo a por la escoba, o encontrarse coches en esquinas insospechadas sin que te molesten y que sigan ahí día tras día. Pero vamos, con Alfonso tampoco me pasó algo parecido.
    En otros casos, el síndrome del nido se manifiesta en tener todo listo para la criatura con cierta celeridad. Y cuando digo todo, es todo. Vamos, sé de alguna que compró pañales estando embarazada de 6 meses, o que ya tenía el carrito en casa estando de 5 meses… No me considero agorera, no soy de las que piensan que las cosas puedan ir mal si no hay motivos reales, pero hay cosas que me parecen desproporcionadas. Cuando nació Alfonso, había comprado lo imprescindible, no de todo «por si acaso». Con la cuna, el carrito, la silla reglamentaria del coche, el cambiador y algo de ropa ya me daba por satisfecha. También me habían regalado una trona, bibes, esterilizador y algún chupete, pero ni siquiera sabía antes de dar a luz si los bibes iba a usarlos o no. Luego, poco a poco, fui comprando según las necesidades del bebé porque, obviamente, fue precisando otras cosas.
    Lo cierto es que, los últimos dos fines de semana, no por el síndrome sino porque el tiempo se nos echaba encima, hemos tenido que hacer muchos recados; desde sacar la ropa de bebé de las cajas, comprar un nuevo armario en Ikea (tarea de maridín, yo lo odio) hasta cambiar el Bugaboo del modo silla al capazo. También nos ha tocado ir a comprar zapatos nuevos a Alfonso porque lo de ir con agujero ya era para detenernos, o mirar sillas gemelares de segunda mano, recuperar la minicuna que estaba en casa de mi hermano… entre otras muchas cosas. Como veis, prisa la justa. Cierto es que no es lo mismo el primer hijo que el tercero. Y a vosotras, ¿os dio por limpiar como locas antes de dar a luz?, ¿comprasteis de todo para el bebé y la mayoría casi ni lo usasteis? Por cierto, mañana empezamos nuevo sorteo, esté de parto o no 😉

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