Que el número de hijos no equivale a los dígitos que hay en una cuenta bancaria es un concepto que mucha gente no tiene claro. ¿O acaso Cristiano Ronaldo o Messi tienen veinte criaturas? No es un tema nuevo en mi blog pero el asunto se las trae. Escribí hace dos años un post sobre las familias numerosas después de que las redes sociales se incendiaran para criticar al ex futbolista Raúl y a su mujer por tener una prole abundante, obviamente con comentarios hirientes y algunos bajo el argumento de que tienen pasta y así cualquiera. La tendrán, sí, al igual que muchos otros personajes conocidos que prefieren comprarse Ferraris; no entro a valorar en lo que cada uno se gasta su dinero siempre y cuando se lo ganen legalmente. A mí no me gustan los Ferraris, no quiero ninguno, aunque pudiera permitírmelo.
Dicho esto, conozco a padres de cuatro, cinco y seis hijos con unos sueldos normales e incluso con un único salario que salen adelante y sus niños están perfectamente atendidos. Imagino que habréis leído esta noticia sobre una familia con 8 hijos que vive con un sueldo de menos de 2000 euros; obviamente, como era de esperar, la gente se les ha lanzado a la yugular. Objetivamente, yo no sabría cómo hacerlo, os lo digo en serio, no sé cómo se gestiona esa cantidad de dinero en una casa con tantos hijos pero eso no significa que otros no puedan hacerlo. Yo no me veo capacitada para ir a tres supermercados distintos cada mañana a comprar pero, ¿y si otros pueden? No voy a negar que este caso es extremo: el 75% de familias numerosas lo son de tres hijos y la mitad vive con entre 1.500 y 3.000 euros al mes y una cuarta parte cuenta con menos de 1.500 euros mensuales. Creo que las cifras, por tanto, demuestran que no somos ricos porque tengamos más hijos.
Y después de explicar que no nos sobra el dinero, luego llega la «recomendación» o comentario de turno de «pues no haber tenido varios hijos». ¿Quién los cuida?, ¿quién los mantiene?, ¿tú? Pues entonces qué demonios te importa si me gasto el dinero en hijos, en hacer varios viajes al año o en tener un piso precioso. Por otro lado surge el debate de qué es lo que realmente necesita un niño. Porque si no eres rico o vives con lo justo, entonces dan por hecho que a tus hijos les faltan cosas… Como si la felicidad de los niños dependiese de todo lo que puedas comprarles; sin entender ese refrán de que «no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita».

Escribí dos posts completos y bastante detallados hace tiempo sobre el coste de un hijo, y ya visteis lo mucho que pueden variar las cifras. A un hijo hay que alimentarle y vestirle pero, ¿necesita un super cumpleaños cada año?, ¿necesita irse de vacaciones?, ¿necesita ropa de marca?, ¿necesita un Ipad?, ¿necesita más de tres juguetes? No voy a negar que vivir hoy en día al margen de ciertos productos es complicado, estamos en la sociedad del consumo; nuestra generación, las que somos madres, ya hemos disfrutado de un mundo totalmente distinto al de nuestros abuelos, hemos crecido con muchas más oportunidades y más bienes materiales. Pero, haced un ejercicio de memoria: si os dicen la palabra infancia, ¿qué recuerdos tenéis? Porque yo me acuerdo de personas, de momentos concretos, en el río, en la playa, pero no, no me acuerdo de cosas, ni de ropa, y como mucho, me acuerdo de algún juguete al que le tenía cariño.
¿No eran felices nuestros abuelos viviendo diez personas en una misma casa? Admito que es más cómodo vivir menos gente en un espacio limitado pero, ¿en serio lo cómodo nos hace necesariamente más felices? Porque desde luego, si partimos de ese punto, no tendríamos ni un hijo. Decidme, ¿podríais vivir sin móvil ahora? yo diría que no pero.. ¿acaso no erais felices cuando no lo teníais? ¡Y tanto que lo erais! Pues este ejemplo sólo demuestra que las prioridades y necesidades de cada familia son distintas. Decidir tener varios hijos no implica una cuenta corriente sobrada, ni que a los niños les falte nada, porque cada uno tiene un concepto distinto de lo que es primordial. Y para muchas parejas, no es importante irse de vacaciones en verano, han preferido renunciar a eso para que sus hijos tengan varios compañeros de vida.
Cuando uno tiene un dinero limitado, se hacen maravillas. No tengo ningún trauma ni siento que me haya faltado nada en esta vida por haberme puesto a estudiar y trabajar con 18 años, o por no haber podido pagarme el viaje de estudios en la universidad. Y sé de sobra que mi situación estuvo determinada por tener tres hermanos detrás de mí, y que, de no haber existido ellos, hubiera vivido otras circunstancias, mucho más cómodas, sin duda alguna.
También sé de sobra que, en el momento en que decidí tener varios hijos, les he hecho también renunciar a ellos a ciertas comodidades. Lo que pasa que ellos no lo saben, ellos no saben que por tenerse los unos a los otros viajarán menos, tendrán menos ropa, unos padres con más estrés y probablemente serán unos niños con más responsabilidades que si hubieran sido hijos únicos. Esto es lo que han vivido y lo que están viviendo. Y cuando sean mayores se acordarán de cómo sus hermanos estaban en el banquillo animándoles en los partidos. Y recordarán las tardes de lluvia y los días de verano jugando unos con otros. Y del día que se hicieron una brecha y sus hermanos fueron los primeros en atenderles. Pero no, no sabrán que pudieron tener más ropa, y más paga, y más viajes. Así que espero no tener que seguir leyendo y oyendo estupideces: ni somos ricos, que algunos habrá, ni tenemos desatendidos a nuestros hijos, que algunos habrá. Vamos, como habrá algunos ricos y que desatiendan a sus hijos sin ser familia numerosa. ¡Basta ya de tópicos!

