Hace ya unos meses, dediqué un par de posts a los gastos que supone un hijo para una economía familiar. Las cifras variaban muchísimo dependiendo de muchos factores; desde la alimentación (lactancia materna/mixta/artificial) o el llevarles a guardería cuando son bebés, hasta el tipo de colegio cuando son más mayores. Lo cierto es que, ya antes de nacer, los hijos suponen una inversión de dinero. Yo nunca lo consideré un gasto directo por tener niños pero, pensándolo bien, y por poner un ejemplo, la elección de un piso de cuatro habitaciones cuando estaba embarazada de mi primer hijo, fue así porque la idea era tener familia numerosa. Si hubiésemos decidido no tener hijos, nos podríamos haber quedado viviendo de alquiler en el apartamento donde estábamos, con una sola habitación.
Por eso digo que los gastos, muchas veces, ya llegan antes de que nazcan los peques. No hay que volverse locas con este asunto, ni comprar por comprar, sólo cosas que sepáis que vais a usar con total seguridad, como un cambiador, un carrito, la sillita del coche… Y ojo, que eso, por ejemplo, ya es un dineral. Existe la opción de que os lo preste alguien que conozcáis, de comprar de segunda mano o de acudir a microcréditos, que es una opción que mucha gente baraja hoy en día. También hay que intentar, en la medida de lo posible, que os regalen cosas útiles y, si puede ser, que entre varios familiares y amigos junten el dinero para haceros un regalo de mayor coste económico. El caso es que toda ayuda es poca.

Y señores, que ya no es sólo la casa. Muchas de vosotras igual tuvisteis que adecuarla a la llegada de vuestros hijos con alguna reforma, que ya es un dinerillo importante. También el coche es otro de esos dilemas que surge cuando vas a ser madre. Si tienes un coche muy pequeño, o sin puertas traseras, o biplaza, o qué sé yo, el cambio se hace casi imprescindible. Y ya ni os cuento cuando das el salto a familia numerosa, en la mayoría de los coches del mercado no puedes llevar tres sillitas reglamentarias en la parte trasera. Yo me voy apañando con el mío pero no puede venir ningún adulto más. Así que, como veis, estos son algunos ejemplos de que los hijos ya suponen una serie de cambios y gastos antes, incluso, de nacer. Pero lo importante es priorizar y tomar las decisiones pensando a largo plazo. Para nosotros ha sido básico.