Siguiendo con mi teoría de que el embarazo no debe hacernos cambiar nuestro estilo a la hora de vestir, hoy dedico el post a los modelitos que elegí para bodas a las que fui estando embarazada. Aunque la idea puede servir también para muchos otros eventos: comuniones, bautizos o fiestas de diversa índole. Y perdonad por repetirme, pero es que no hace falta volverse loca con la ropa ni recorrer mil tiendas para encontrar algo que siente bien con una gran barriga. Si me apuráis, hasta podéis indagar en vuestro armario o en los armarios ajenos e igual os lleváis una sorpresa.
Opción A: buscar en los armarios de otras. Este vestido lo llevé en la boda de uno de mis primos el pasado verano, exactamente un mes antes de dar a luz (izquierda, con dos de mis hermanos y mi madre) Era de mi abuela y, como podéis ver, lo llevó mi tía en mi boda en 2009 (foto de la derecha, mis tías Ana y María y mis primas) Así que nuevamente, usé ropa de “no embarazada”.
Opción B: indagar en vuestro propio armario y probad. Quizás haya suerte y encontréis algo que ya os pusisteis para otro evento y que no pensabais que os iba a servir. A la izquierda, el vestido que llevé a la boda de una amiga en 2009, y a la derecha el mismo vestido, embarazada de cinco meses el pasado verano en la boda de unos amigos.
Hay veces que no queda más remedio que comprar un modelín para la ocasión, porque nada de lo que tienes por casa te entra en el cuerpo o porque ya te has repetido demasiado. O simplemente porque quieres algo nuevo. Lo dije el otro día, la moda tiene mil posibilidades para vestirse estando embarazada y ya ni os cuento cuando se trata de vestidos.
Éste me lo compré para la boda de unos amigos en 2010 cuando estaba embarazada de 7 meses (izquierda). Es de Cortefiel y no me costó más de 50 euros. Lo volví a poner este pasado verano para la boda de mi prima Covadonga, cuando estaba embarazada de 6 meses.
Y por último, puedes empeñarte en ponerte un vestido ajustado cueste lo que cueste porque te has enamorado de él y además es un chollo. Eso sí, siempre que te dé el visto bueno alguien sincero que sea capaz de decirte que pareces un chorizo embutido si realmente el modelito no te sienta bien. No soy nada amiga de ir muy ajustada por la vida a no ser que tengas el cuerpo de Giselle Bundchen. Pero de vez en cuando hay alguna prenda que te sorprende, te queda bien y dices ¿por qué no?
Me lancé a ir con este vestido de Zara (me costó en rebajas 19 euros) a la boda informal de mi prima; estaba embarazada de más de 7 meses. Creo que tres semanas más tarde hubiera roto el vestido por la presión
Como veis, no es tan complicado esto de la ropa y el embarazo. Es una cuestión de saber sacarle partido a la única barriga que es bonita, la de embarazada.






