Sin duda, este ha sido el gran cambio en nuestra casa nueva. La distribución, tal y como estaba cuando la compramos, es la misma excepto en este espacio. La cocina se ha convertido en cocina y comedor, espacio unido también al salón. Un cambio espectacular que hace que entre aún más luz. El tema de los olores que se produzcan al cocinar lo solucionamos con una puerta plegable acristalada que permite seguir viendo todo el espacio. El diseño de la cocina fue cosa de maridín, que ya sabéis que es arquitecto aunque no se dedique actualmente a ello, y de la organizadora e interiorista Mar Vidal. Y de la construcción se encargó el carpintero que trabaja con Mar habitualmente, por si queréis su contacto. También os digo que va con bastante carga de trabajo, por lo que el plazo fue mayor del previsto. Pero el resultado ha sido muy bueno.
Os doy datos antes de poneros las imágenes. Los muebles de la cocina tienen las puertas enmarcadas en estratificado mate en color blanco. La encimera es porcelánico, de la marca Sapienstone, que reproducen diferentes materiales: del mármol al cemento, de la piedra de lava al metal oxidado… Nuestro modelo es rovere baio, que al final trata de parecer madera pero sin los inconvenientes de ese material. Las guías de cajones y puertas son de la marca Blum. Los electrodomésticos son de la marca Bosch, los compramos en una web que nos recomendó la empresa de reformas, ya que suele tener precios muy buenos. Se llama Lacoop.
La puerta nos la hicieron en Muebles Ornia, no fue fácil porque hablamos de una puerta enorme y que se pliega totalmente, lo cual permite tener el espacio completamente abierto. Pero la verdad que el resultado es maravilloso. El grifo es genial porque puedes soltarlo, de manera que limpiar el fregadero o cualquier cosa grande es mucho más sencillo. Y añadimos este dispensador de jabón, por lo tener el bote a la vista 😉 Los taburetes son de Ikea, de altura nos encajaban a la perfección y son cómodos para niños. La idea de esa zona es que se use para desayunos rápidos de días de cole de los peques o cuando alguien coma solo en plan rápido.










Sobre el comedor, os cuento. La mesa la compramos en El Corte Inglés, fue un flechazo, y eso que ya teníamos otra elegida en otra tienda pero esta nos encantó. Las sillas son las que teníamos en el piso pero les cambiamos la funda. Vimos muchas que nos gustaban pero la verdad es que sabíamos que íbamos a sufrir si las manchaban, jaja… Así que nos quedamos con estas de Ikea. La alfombra es de la tienda de mi madre, El Bibio Decoración. Es una alfombra de vinilo, se puede mojar; se cae comida y no se ensucia, lo recoges o le pasas la fregona y listo. Tengo en otras zonas de la casa desde hace años y son maravillosas cuando tienes niños. Las lámparas son de Westwing.
Y por último, el suelo. A estas alturas, no lo añadiría si no fuera porque todos los días me preguntan por él en cualquier foto o en los Stories de Instagram. Que fue un acierto para toda la casa, lo tengo claro. Pero en la cocina me parece que ha quedado impresionante, con la ventaja de que se puede mojar sin problemas, y por eso lo elegimos. Os vuelvo a remitir a este post que escribí hace unos meses contándoos las cualidades de de Quick Step y donde también tenéis el modelo exacto.


Aquí en este espacio ya no nos falta nada (quizás algún cuadro y algo que tape la parte de atrás de la televisión), íbamos a poner estores pero con las vistas que hay, vamos a prescindir porque creo que los íbamos a tener siempre plegados 😉
























