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  • Lo que correr me ha enseñado: mi tercera media maratón

    Lo que correr me ha enseñado: mi tercera media maratón

    El 22 de diciembre corrí mi tercera media maratón, tres años después de conseguirlo por segunda y última vez. Un reto que tenía en mente desde hace unos meses y que, por una cosa u otra, no había sido posible. Sin embargo, decidí poner todo mi empeño en ello. Me fui a otra ciudad, quedé con dos personas que no conocía para conseguir un dorsal, ya que se habían agotado, cogí un hotel para toda la familia y lo hice. No sé si era como una especie de promesa para mí. Pero quería volver a cruzar una línea de meta tras 21 kilómetros. Porque sabía lo que iba a sentir y quería volver a sentirlo.

    No os puedo engañar, fue la peor carrera que he hecho nunca en tiempos En parte por el temporal de viento, en parte porque estoy acostumbrada a entrenar de noche pero eso ya es lo de menos. Recuerdo estar agotada en varias carreras pero nunca quise abandonar hasta ese día. Hubiera mandado a la porra la carrera en el kilómetro 15 y ya ni os cuento en el 17; mis piernas no respondían. Pero ¿cómo iba a dejar algo con todo lo que había hecho por estar ahí?, ¿cómo dejarlo cuando ya llevas gran parte del recorrido? Mi cabeza se negó. Llegué como nunca había llegado a una meta, mis pies ya no se levantaban del suelo, sólo se arrastraban. Recordé entonces una conversación con mi hijo Rafa el día anterior.

    -Mamá, ¿cómo vas a quedar en la carrera?-

    -Pues más o menos como siempre, ya sabes que suelo llegar entre los 50 últimos-

    -¿Y si llegas la última?- me preguntó.

    -Si llego la última será porque habrá pasado algo y habré hecho un esfuerzo fuera de lo normal por llegar a la meta-

    Terminé la media maratón de Vitoria. No, no llegué la última. Pero por detrás de mí sólo entraron veintitantas personas. Por delante, sin embargo, entraron centenares, unas dos mil y pico, para ser más concisos. Sí, más de dos mil personas cruzaron la línea antes que yo; podría parecer vergonzoso y, sin embargo, me parece alucinante. Me parece alucinante que mis piernas puedan estar corriendo dos horas. Me parece increíble hacer algo donde solo el 15% éramos mujeres. Estoy orgullosa de tener cuatro niños y encontrar tiempo para hacer algo que me permite quererme cuando antes decía que no tenía tiempo para eso. Me impresiona que algo me haga sentir así. Me parece alucinante querer seguir mejorando cada día.

    media maratón

    Y si algo me ha enseñado correr es que la mayoría sólo luchamos frente a nosotros mismos. Durante las carreras, veo a los primeros y veo a los últimos. Y no hay más esfuerzo en unos que en otros. Hay que tener las narices de estar ahí y hacerlo. Hay algunas cosas en la vida en las que el orden en el que estés sí cambia las cosas. Sin embargo, en la mayoría, el número no es nada porque lo importante sencillamente es estar. Estar entre los últimos indica que has estado allí y no te lo has perdido. De hecho, si no estás ahí nunca podrás ser ni el primero ni el último porque te lo habrás perdido. Lo importante es el camino.

    No dejéis de ver este vídeo.

  • Mi segunda media maratón, la primera acompañada

    Mi segunda media maratón, la primera acompañada

    Nada era favorable para que corriese la media maratón de Avilés. Las previsiones meteorológicas eran pésimas; parecía que lo que no había llovido en todo octubre, lo iba a llover el fin de semana. Eso descartaba que maridín y los niños me acompañasen, lo cual me daba mucha pena. Tampoco ayudaba que la carrera fuese en otra ciudad y además muy temprano. Mis padres y uno de mis hermanos se iban de viaje, así que tampoco podía contar con ellos para que estuviesen conmigo. Otro de mis hermanos, que una semana antes decidió que se apuntaba conmigo porque volvía del extranjero, solo dos días antes de la carrera me dijo que no podía correr por una lesión. Me vine abajo pensando en ir sola, no tanto por correr sola, que casi siempre lo hago, sino el hecho de llegar a meta y que nadie estuviese esperándome. Aún así, me hice a la idea. Sólo unas horas. Porque un whatsapp de mi hermano Alfonso cambió las cosas: su compañero de trabajo, en que tiene a media empresa corriendo, me iba a acompañar en la carrera.

    Y allí estaba yo, recogiendo el dorsal con un señor de la edad de mi padre, al que solo había visto una vez en mi vida pero con más de 80 medias maratones a sus espaldas. Y fue un acierto, correr acompañada te hacer correr mejor, siempre y cuando respeten tu ritmo. Te ayuda a no decaer, no hizo falta recurrir a Enrique Iglesias ;- )  Los primeros 12 kilómetros fui genial, la lluvia dio tregua y enseguida entré en calor, porque estábamos a 10 grados y yo llevaba hasta guantes, eso sí, muy cómoda con camiseta térmica y la camiseta de la carrera. Por entonces, llevábamos hora y diez minutos dándole a la zapatilla. Y empezó a diluviar, con viento. Y aquello empezó a costar; la lluvia venía de frente y hasta hacía daño. Los playeros empapados con tantos charcos. En nuestro camino «enganchamos» a dos chicas más que llevaban nuestro ritmo. Luego las «perdimos» pero nos volvimos a encontrar después de la carrera. Sí, es la primera vez que «socializo» y hablo mientras corro. Tampoco mucho pero lo justo para saber sus nombres, cuántas medias habían corrido…

    collagemediamaratonaviles
    Imágenes de maxisagenda.blogspot.com.es/

    En definitiva, ha sido otra forma de correr, y me ha gustado. Me ha resultado más amena y creo, objetivamente, que conseguí mejorar mi tiempo con respecto a la media de hace 6 meses gracias al factor compañía. Aunque en mi caso era fácil bajar el tiempo y esta vez corrí en 2 horas y 6 minutos. Manolo, que así se llama el compañero de mi hermano, no me dejó bajar el ritmo, me iba hablando de vez en cuando y eso ayuda. Gracias a él. Gracias a mis hermanos, por buscarme compañía o por intentar acompañarme. Gracias a esa chica que me saludó antes de la salida. Gracias a la que vino a hablar conmigo y me dio ánimos cuando nos cruzábamos durante la carrera. Gracias a las que me gritasteis desde la calle. Ha sido un placer. ¿Próxima carrera? Sí, dentro de 6 días, y junto a mi madre. Y prometo que después paro hasta la San Silvestre.

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