Vaya por delante que no he tenido hijos «chupeteros». Lo han usado lo justo y necesario, e incluso tardaron un tiempo en cogerle el gusto. Pero he de reconocer que, a pesar de la mala prensa que tienen a veces los chupetes, son un gran invento. Como ocurre con todo, el uso que se le dé, marcará la línea entre lo que se considera adecuado y lo que no. Pero desde luego, yo tengo claro que los chupetes ayudan, y mucho, en la crianza de los churumbeles. Podríamos vivir sin ellos, por supuesto, como podríamos vivir y criar sin muchas otras cosas. Pero su existencia nos viene bien y nos soluciona algunas situaciones.
Ventajas de usar chupete
Mis tres hijos han seguido el mismo patrón con el chupete; apenas lo cogieron siendo recién nacidos, con lo cual yo no insistí mucho y su uso fue puntual. Le pillaron el gusto cuando empezaron a salirles los dientes, aunque su uso no era continuo. Y ya, desde el año y pico hasta los dos años, lo utilizaron exclusivamente para conciliar el sueño, es decir, apenas unos minutos cada día. Y ése es para mí el gran poder, la gran ventaja, la gran virtud de los chupetes: que tranquiliza, relaja y ayuda a dormir a los bebés. Sí, porque los bebés tienen una succión alimenticia y otra que es puramente placentera. Vamos, que los biberones y chupetes son novedosos como los conocemos hoy en día pero de nuevos no tienen nada. Hay evidencias de que se utilizaban paños o telas con relleno con el mismo fin con el que usamos hoy el chupete, no estamos haciendo nada raro. Lo digo para que os quedéis más tranquilas aquellas a las que os hayan asustado con teorías catastrofistas sobre su uso. Luego veremos los inconvenientes.
Otra de las grandes ventajas que para mí tiene el chupete es que alivia el dolor y reduce el estrés en momentos desagradables. Y esto es aplicable a muchas de las fases que tiene un bebé: lo mismo viene bien cuando de recién nacidos sufren con gases, que cuando ya tienen unos meses y están molestos con la dentición. Por no hablar de las rabietas; algunas veces, ofrecerles el chupete es un recurso que funciona. Además, muchos estudios (de organizaciones como la Americana o la Española de Pediatría) han encontrado que el uso del chupete está relacionado con la reducción del riesgo de que aparezca el síndrome de muerte súbita del lactante. Aunque no se sabe a ciencia cierta porqué ocurre, se apunta a que podría deberse a que el chupete ayuda a progresar los mecanismos que dirigen el desarrollo de las vías respiratorias superiores. Pero de cuestiones científicas no puedo opinar.

Inconvenientes de usar chupete
Como os comentaba al principio, el uso que demos a las cosas puede cambiar, y mucho, los efectos beneficiosos de un objeto. Yo siempre he sido muy fan de la frase de Aristóteles que dice «en el término medio está la virtud». Por tanto, no se trata de usar el chupete para todo, porque luego puedes encontrarte con alteraciones en los dientes y con una situación de estrés para el niño cuando quieras que deje de usarlo. Mi experiencia en ese sentido es que, como su uso ha sido limitado, el chupete se fue de sus vidas sin más, no les supuso ningún problema que un día «desapareciese». Y espero que con Gabriel sea parecido. Otro de los problemas que se relaciona con el uso del chupete, pero del que tampoco tengo ninguna experiencia, es que se da mayor frecuencia de otitis ya que la succión incrementa el transporte de microorganismos hacia el oído. Esto ocurre si previamente hay infección de las vías respiratorias. Tampoco tenemos experiencia al respecto y desconozco si los casos de otitis que veo a mi alrededor tienen relación con el uso del chupete.
En cuanto a todas estas pegas que suelen darse, no las hemos vivido, entiendo que tendrá relación con que han usado con moderación el chupete. Yo tengo que decir que a nosotros nos ha venido muy bien para que conciliasen el sueño, sobre todo fuera de casa, y les ha aliviado mucho el tema de los gases y la salida de los dientes así que, me declaro fan de este artilugio, ¿alguna más?
