No soy una Drama Mamá
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Lo que ocurrió cuando dejé de gritar a mis hijos

No me recuerdo gritando cuando tenía un solo hijo. Quizás lo hice puntualmente pero diría que mi visión de la maternidad con una criatura era tremendamente edulcorada; superado el postparto y fracasada la lactancia sin traumas por ninguna parte, todo me pareció relativamente sencillo, el bebé comía y dormía bien y yo estaba como en una nube. No perdí tampoco los nervios cuando llegó mi segundo hijo. Porque la realidad es que mis grandes crisis como madre aparecieron en épocas de rabietas y cuando comenzaron las disputas entre hermanos. Con diferencia, fueron y son, a día de hoy, los momentos que me suscitan mayor tensión; todo lo demás creo llevarlo relativamente bien.

Así que mis primeros recuerdos gritando con cierta frecuencia se remontan a la época en la que el mayor empezó el cole; tuvo unas semanas con berrinches y al final acababa por molestar o despertar a Rafa, que entonces era el pequeño, un bebé de menos de un año. Luego volvió la calma… hasta que llegó el verano en que el mayor terminó su primer curso en el cole, el mediano ya caminaba y yo estaba embarazada del tercero. No había día en el que no acabase de los nervios. Las rabietas de Rafa eran diarias; una llegó a durar más de una hora. En esa época aprendí a gestionar las pataletas y luego llegaron las constantes discusiones entre hermanos por cualquier juguete. Aunque en casa hubiera 20 coches, los dos querían el mismo. Y luego entró en juego el tercero. Así que rara es la hora del día en que no oiga llorar o protestar a alguno de los tres, y eso quema mucho. De ahí los gritos.

Este verano me dije ¡basta! En vacaciones, cuando hay menos rutinas, cuando pasas tantas horas con ellos, cuando ellos también acaban hasta el gorro de sus hermanos, es cuando me di cuenta que gritaba a diario. Y a finales de agosto, al volver de nuestro viaje, me lo propuse: no podía chillar. No perdía nada intentándolo y tenía mucho que ganar. Sinceramente, creía que no iba a ser capaz pero lo he conseguido. Esto es como cualquier ejercicio, cuesta mucho al principio y luego hay que seguir entrenando; no se deja de gritar tres días y ya esté hecho. Para nada, todos los días hay que ejercitarse para conseguirlo pero también vas notando que, según pasan las jornadas, es un poco más sencillo.

Y en parte los niños ayudan. Sí, aunque no lo creáis, es recíproco. Vale, es cierto, ellos siguen discutiendo, les llamas o les dices veinte veces algo y siguen haciendo sus cosas, continúan diciendo “no” a otras veinte mil historias pero… se vuelven menos irascibles y más receptivos. No os lo vais a creer pero, desde hace unos meses, notaba cómo mi hijo mayor contaba menos conmigo. Hay una parte que obviamente forma parte de su crecimiento, va a cumplir 6 años y cada vez es más autónomo, pero no era solo eso. Los mayores tienen mucha presión; en la mayoría de las ocasiones les toca ceder, cuando tienen varios hermanos adquieren más responsabilidad que cuando no los tienen, les toca vivir las épocas de rabietas de sus hermanos y a veces, en el día a día, no te das cuenta de que quizás cargas mucho sobre ellos, y que si pasa algo, automáticamente pides explicaciones al mayor.

Así que, en cuanto dejé de gritar en casa, fue en mi hijo mayor en el que primero noté los cambios, se volvió más receptivo a todo lo que le dije, empezó a ayudar más en casa, me abraza mucho más que antes… Lo noté al segundo día, para mi sorpresa. Cierto es que es un niño al que le molestan mucho los ruidos, se pone nervioso cuando sus hermanos lloran, cuando la gente grita en un partido de fútbol… de manera que por eso lo he sentido especialmente en él. Y solo por eso me ha compensado.

gritos niños

Con el mediano, dos semanas después, no puedo decir que haya notado muchos cambios; es el que me pone entre la espada y la pared y el que me causa crisis en este duro trabajo de evitar los gritos. Porque a pesar de ser el más cariñoso y divertido de los hermanos, es el que más protesta y al que se le cruza el cable con más facilidad. Así que con él, sigo haciendo un enorme ejercicio de autocontrol que, espero, dé más frutos. Pero por ahora ya me escucha cuando le entra un berrinche, que no es poco. De manera que las rabietas son menos duraderas así que creo que también me ha compensado.

Y con el pequeño no me atrevo a decir nada por el momento, él es el bebé de 21 meses que va a su bola, que se sube solo a su sillita del coche, que se empeña en comerlo todo sin ayuda (con cubiertos, en eso le he enseñado bien 😉 ) y que tiene ya un espabile y autonomía brutal. Es aún pequeño pero entiendo que, si en casa dejamos de gritar, él no lo hará en un futuro. Como veis, he ganado mucho. No sólo porque en los niños haya notado ciertas mejorías sino porque ahora logro controlar ciertas situaciones que antes me desbordaban. Y os digo que no se pierde autoridad, que si digo no es no, porque hay cosas negociables y otras que no lo son. Y si hay un comportamiento que considero inapropiado les anticipo que, además de ser algo que no me gusta, puede tener consecuencias y se pueden quedar sin ir al parque o jugar un partido. La única diferencia ahora es el tono que usamos en casa, que a todos nos hace estar más tranquilos.

43 Comentarios

  • Reply
    mamapuede
    12 Septiembre, 2016 at 7:46 am

    Se nota mucho! Y ganamos todos. En mi caso tampoco he sido de gritarles ni nada hasta hace unos meses en los que el trabajo me estaba superando y sin querer llegaba a casa súper nerviosa y los niños lo pagaban aunque más mi marido. Pero desde hace unos meses para acá todo ha vuelto a la normalidad y mis peques están más receptivos también, aunque se siguen pelando igual, claro…. Jaja

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 9:29 am

      Es que hay veces que, aunque seas una persona calmada y que no grite, llegan situaciones que te desbordan! Lo importante es mejorar, yo estoy alucinada con todos los cambios que he hecho y cómo quizás el deporte también me haya venido bien para lograr mejorar mi autocontrol en otras cosas!

  • Reply
    marga
    12 Septiembre, 2016 at 8:10 am

    Los niños, imitan, y ejecutan conductas de las personas que le rodean. De los 4 a los 6 años es muy normal lo de las rabietas, intentando expresar miedos, irá, etc. Cosa que con el tiempo aprenden a gestionar. Cuando tu hablar y no chilla, ellos se relajan, y si te pones a su altura, para mirarlos a los ojos cuando les estas explicando algo, ellos se sienten más seguros. Pero también es muy normal que se peleen, tienen que ir marcando territorio y desarrollando su personalidad. E hora buena por el logro no es nada fácil.

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 9:31 am

      ufff, no ha sido fácil pero el cambio en el mayor ha sido tan brutal!!! el mediano es el que llora con frecuencia y quizás es con quien tengo que seguir trabajando más esta faceta, porque sé que nos pone nerviosos a todos, incluidos sus hermanos… en fin, aún queda camino pero estiy muy orgullosa de lo que hemos conseguido!

  • Reply
    Flor
    12 Septiembre, 2016 at 8:26 am

    Y como lo has conseguido??, pq yo ultimamente pierdo mucho los nervios ……

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 9:32 am

      ufff, autocontrol, los dos primeros días es muy muy difícil pero la verdad que luego vas viendo que ellos también están más relajados y va saliendo solo. En el fondo, todo es un círculo, cuanto más gritas, más nerviosos se ponen, y cuanto menos gritas, más tranquilos están!

  • Reply
    Norgwinid
    12 Septiembre, 2016 at 8:56 am

    Lo de no gritar es algo que me propongo yo todas las semanas, pero al final acabo cayendo en el alarido, sobre todo, cuando no paran de pelearse entre ellas por los motivos más absurdos. Y sé que tienes razón, Carmen, que lo mejor para todos es mantener la calma, pero a veces es muuuuy difícil, porque llega un momento en el que, tras intentar mediar en una disputa por una muñeca mientras terminas la plancha, la Pequeña le arrea un mordisco a la Mayor en la espalda y le hace una herida sangrante, y tú acabas dando dos voces aunque sea para separarlas… Tengo que trabajar más en este tema, porque, como dices, estoy segura de que con un poco de esfuerzo la vida de toda la familia mejoraría bastante. Pero se agradecerían algunos truquillos para mantener la calma!

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 9:42 am

      es fácil caer en el alarido!! si fuera sencillo no gritar, nuestros padres no lo hubieran hecho y no lo haríamos nosotros! los niños tienen una naturaleza muy especial que choca con el mundo de los adultos.. a mí me exaspera lo que que discutan por todo! Mira, te vas a costar los dos-tres primeros días, vas a tener que ejercer un autocontrol brutal, pero te aseguro que esto es un círculo, cuanto más calmada estés tú, más lo estarán ellas.. Cuando medies entre ellas, intenta llevarte a la que más razone a otro cuarto a hablar. Por supuesto, yo “amenzo”, pero sin gritar lo más mínimo, con que se pueden quedar sin parques, sin partido, o sin ir a casa de los abuelos… la autoridad en ciertas cosas no hay que perderla! pero te digo que si logras superar ese tramos de dos-tres días, vas a notar un cambio ene llas y luego todo es más fácil…

  • Reply
    Teresa
    12 Septiembre, 2016 at 9:06 am

    Puff, yo es lo que llevo peor de tener a las dos, que muchas veces me sacan de mis casillas. No soporto nada bien esas épocas en las que no paran de protestar o lloriquear por todo.

    ¡Voy a intentar yo también no perder los nervios y acabar pegando una voz!

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 9:45 am

      ya verás, en cuanto tú logres no alzar la voz y pasen dos-tres primeros días sin gritos, luego notarás el cambio en ellas y será un poco más fácil! Es un círculo, si tú gritas, ellos se ponen nerviosos y gritan. Si tú estás calmada, acabarás por transmitirselo a ellas.

  • Reply
    Cool & Mum
    12 Septiembre, 2016 at 9:16 am

    Te entiendo en todo! Yo al revés con mi primer hijo era una gritona de campeonato cuando empezó con las rabietas y un día decidí que no podíamos seguir así.
    Intenté controlarme y vaya cambio! Ahora estamos todos mucho más tranquilos y él ha dado un giro brutal a mejor.
    No Es facial ser madre y siempre mantener el control…..

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 9:47 am

      no es fácil pero eso de que ellos lo noten tanto, te anima! al final, todo es un círculo, les transmitimos nuestras sensaciones así que..más nos vale estar calmadas!

      • Reply
        Cool & Mum
        13 Septiembre, 2016 at 10:29 am

        Si es verdad! Cuando empiezas a notar el cambio es lo mejor para saber que estás por el buen camino …. 😉

  • Reply
    creciendoconmicachorro
    12 Septiembre, 2016 at 9:31 am

    ay madre espero espero de verdad no tener que gritarles nunca, este verano hemos tenido algun día de locos y no me ha faltado nada casi pero son pequeños y poniéndome en su papel logré controlarme… hay días que es más difícil, y con tres ya no quiero ni imaginar…

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 9:49 am

      Bueno, tu peque es un bebé, y ya ves, alguna vez te pones nerviosa..imagina el día que empiecen a tener disputas por mil cosas! porque te aseguro que la cabeza te la ponen como un bombo!! pero si ya logras autocontrolarte, eso lo tienes ganado!!!!

  • Reply
    Irene
    12 Septiembre, 2016 at 10:09 am

    Me pongo a ello ya!! Si consigo dejar de gritar en este mes, ya no lo haré nunca, porque para mi septiembre es el peor mes de del año.
    Admito tooooodos los consejos que podáis darme 🙂

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 9:51 am

      Mi consejo es que te mentalices de que si consigues gritar los tres primeros días, ya tendrás la mitad del recorrido hecho!!! porque enseguida vas a ver que los niños mejoran, por tanto, eso luego te va a ayudar a mantener tu objetivo.. Piensa que es un círculo, si tú gritas, ellos se ponen nerviosos y gritan. Si tú estás calmada, acabarás por transmitirselo a ellos.

  • Reply
    entremishoras
    12 Septiembre, 2016 at 12:41 pm

    Uff yo la verdad es que también les grito…. es que hay momentos en que la cosa se desmadra y no atieden, y al final tengo que reñir y gritar, y muchas veces castigar… Intentaré probarlo, tal vez funcione!

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 9:52 am

      Es un círculo, si tú gritas, ellos se ponen nerviosos y gritan. Si tú estás calmada, acabarás por transmitirselo a ellos. Piensa que en dos-tres días se les nota el cambio asi que no se pierde nada al intentarlo!

  • Reply
    Planeando ser padres
    12 Septiembre, 2016 at 1:15 pm

    Aquí no gritamos, pero salimos a enfado diario, más o bueno en buen tono, con lo cuál no sé yo si estamos muy avanzados. A mí esta niña me mosquea mucho (y muchas veces) y de verdad que me considero una persona paciente, pero hay momentos ¡en los que me convertiría en la loca del pueblo!

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 9:56 am

      jaja, en la loca del pueblo me convertí yo muchas veces, pero ya ye digo que cuando solo existía Alfonso todo era maravilloso, jajaja… las discusiones ahora en casa entre ellos es lo que me pone histérica! pero ahora que lo he controlado, todo mucho mejor, lo de Alfonso ha sido un cambio brutal!

  • Reply
    Lai - Asi piensa mamá
    12 Septiembre, 2016 at 4:30 pm

    qué alegria me da que hayas visto los frutos tan rápido. Yo hará casi dos años que me lo propuse, cuando empezaron las pataletas de la segunda y entre ellas empezaban las discusiones continuas. Las discusiones siguen, pero en casa no se grita (sí, al principio alguna recaida tuve pero ya no) Y cómo cambia la cosa!!!! es otro mundo!

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 10:02 am

      verdad??? no pude imaginar que lo notasen tanto!!! asi que compensa mucho!!!

  • Reply
    Anyuta
    12 Septiembre, 2016 at 4:50 pm

    ¡Enhorabuena, Carmen! Todo es parte de ir mejorando como persona. Y está en buen camino.
    Yo, como todas, después del nacimiento del niño había leído alguna que otra cosa sobre la educación (Ramos-Paul o Carlos González). Y decidí seguir el consejo de que gritar bloquea a los niños y no soluciona nada. Tienes que tener la voz firme. Así iba haciendo. De verdad hasta unas pocas ocasiones que se comportaba fatal después de jugar con unos críos maleducados en el colegio, no he tenido que gritar de verdad. El niño sabe que si he llegado a gritar es que ha hecho algo enormemente gordo. Para el resto utilizo mi cara seria y la voz muy firme (algunos dicen que mi “cara seria” da miedo ))))) ).
    ¡Ánimo! Y que no abandones buenas costumbres. Lo haces por ti, pero también por tu familia.

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 10:08 am

      muchas gracias! yo misma estoy sorprendida! Yo reconozco que no leí nada, sencillamente que vi que no podíamos estar a gritos todos los días..de hecho, estas corrientes González/stivill no me gustan nada, porque creo que no hay manual para los niños, sencillamente situaciones familiares distintas, niños con necesidades distintas…
      Y con sentido común uno se acaba dando cuenta de dónde está fallando! Y desde luego, tienes toda la razón, lo hago por ellos y por mí! Es un círculo, si tú gritas, ellos se ponen nerviosos y gritan. Si tú estás calmada, acabarás por transmitirselo a ellos

  • Reply
    Eva Rogado
    12 Septiembre, 2016 at 9:48 pm

    No tengo niños pero me ha encantado el post, porque aplicable a todo el mundo. Al final los niños acaban actuando como ven a los adultos, y si nosotros no queremos gritos ellos tampoco. Genial y ánimo jejejejje!

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 10:10 am

      Al final es un círculo, si tú gritas, ellos se ponen nerviosos y gritan. Si tú estás calmada, acabarás por transmitirselo a ellos.. Y como dices, eso es aplicable a todos, en el trabajo, con la familia…

  • Reply
    Madre Agua
    13 Septiembre, 2016 at 5:40 am

    Ayyyy, me he sentido súper identificada en muchas cosas. La verdad es que cada vez pierdo más la paciencia porque Álvaro es de armas tomar y me pone entre la espada y la pared constantemente pero también reconozco que al ser el mayor le exijo más, quizás demasiado.
    Eso de “ya no les grito más” era algo que tenía en mente desde hace semanas, pero me has dado el empujoncito que me falta para sumarme al reto. A ver que tal la experiencia;)

  • Reply
    Madre Agua
    13 Septiembre, 2016 at 5:41 am

    Ayyyy, me he sentido súper identificada en muchas cosas. La verdad es que cada vez pierdo más la paciencia porque Álvaro es de armas tomar y me pone entre la espada y la pared constantemente pero también reconozco que al ser el mayor le exijo más, quizás demasiado.
    Eso de “ya no les grito más” era algo que tenía en mente desde hace semanas, pero me has dado el empujoncito que me falta para sumarme al reto. A ver que tal la experiencia;)

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 10:13 am

      es fácil perder la paciencia con ellos!! y muy complicado lograr un autocontrol en desterminadas situaciones, el llanto de un niño es un sonido que puede ser muy molesto, y cuando no es uno, es otro… eso quema!!! pero al final todo es un círculo, si tú gritas, ellos se ponen nerviosos y gritan. Si tú estás calmada, acabarás por transmitirselo a ellos. Si lo logras tres días, verás cómo lo notan y entonces todo será más fácil!!

  • Reply
    Aprendemos con mamá
    13 Septiembre, 2016 at 8:31 am

    Yo he tenido los tres embarazos igual que tú y me veo reflejada. Las disputas entre tres chiquitines son duras!! Ayyy !! Pero bueno cada vez van creciendo y se pelean menos.

    Gritar es algo que nos han hecho nuestros padres y a lo que estamos acostumbrados por eso nos cuesta dejar de hacerlo pero es la mejor decisión. Yo también me puse este reto y estoy contenta con los resultados.

    Besos!!

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 10:14 am

      es que se nota mucho cuando dejas de gritar. Es un bucle, cuanto más gritas, más nervios y más gritos hay!!! besin

  • Reply
    Maria
    13 Septiembre, 2016 at 9:00 am

    Hola!!!! Me siento muy identificada, tengo 3 hijos y a fines de Agosto, también he dejado de Gritar. Y la actitud de los tres a cambiado y la niña q es la del medio, fue la más reseptiva al cambio y el peque ya poco a poco va dejando de gritar y el más grande está mucho más cercano a tener lindas charlas con Mamy, pues tiene 11 años y necesita más contención q gritos.
    La verdad estoy muy contenta. Y cuando la situación me pone al limite, trato de poner mi mente en blanco, pensar y luego actuar con serenidad. Gracias

    • Reply
      nosoyunadramamama
      13 Septiembre, 2016 at 10:19 am

      Es una buen táctica, abstraerse! yo siempre digo que, si la situación te supera, lo mejor es alejarse o irse a otra habitación un minuto, a respirar hondo! me alegra saber que muchas habéis notado también esos cambios en la actitud de los niños, lo cual demuestra que ellos acaban haciendo lo que ve.

  • Reply
    amareselmotor
    13 Septiembre, 2016 at 11:23 am

    Enhorabuena guapa!! La verdad es que creo que todas nos hemos visto con relativa frecuencia en tu situación. Está claro que los niños nos llevan al límite y ponen a prueba nuestra paciencia, sobre todo cuando pasan la etapa de las temidas rabietas. Yo aún no he tenido mucho problema con el asunto de las disputas entre hermanos. Mis hijas aún son muy pequeñas (3 años y 16 meses) y apenas se pelean. Y si lo hacen se resuelve fácil y rápido. Pero con las pataletas…Hasta la pequeña, que me ha salido con un caractazo de aúpa me pone a prueba con frecuencia.

    He leído mucho al respecto y sé que no se trata de “maldad” por parte del niño sino la manera en que, siendo tan pequeñitos, dan salida a sus frustraciones. Pero claro, en el momento, se te olvidan todas las teorías educativas, pedagógicas y psicológicas y se requiere mucha paciencia y autocontrol para gestionar el asunto como un adulto, sin ponernos a su altura o tomárnoslo como algo personal y siguiendo la vía más beneficiosa para todos.

    Desgraciadamente vivimos en un mundo de locos, en el que quien más, quien menos es presa del estrés, ritmo frenético y preocupaciones por el trabajo, personales, familiares…Y si además, como suele ocurrir los primeros años de vida de los peques, duermes poco y mal, la capacidad de autodominio y reflexión se reduce a la mínima potencia. Está claro, que lo ideal para gestionar este tipo de situaciones sería que estuviéramos descansadas, tranquilas, con tiempo de calidad para ellos, para pararnos y mirarles a los ojos, escucharles, preguntarles…Pero cuando te montan una pataleta justo antes de salir con el tiempo justo para llevarlas al colegio y a la guarde (como me ha ocurrido esta mañana), el tiempo apremia para empezar a trabajar y no hay margen ni calma para negociar, tienes que hacer un verdadero milagro para salir airosa.

    A veces pienso que estamos construyendo un mundo en el que los niños molestan y no tienen cabida y eso me entristece muchísimo y no me parece ni justo ni beneficioso para nadie. Así que como “lo ideal”, al menos de momento, no existe, tenemos que empeñarnos para, contando con nuestras limitaciones y circunstancias y sabiendo que habrá días peores y mejores, poner todo de nuestra parte como adultas y madres que somos para educar con corrección y cariño. Firmeza y límites son absolutamente necesarios, pero evitar gritos y tratos desagradables son vitales si queremos adultos que gestionen sus conflictos de manera pacífica y razonable.

    Yo también me lo he propuesto con mis hijas y lucho a diario por ser la mejor versión de mí misma. Si ya antes lo hacía, desde que nacieron siento una enorme responsabilidad por ello. Porque mis palabras les llegarán, pero si tengo un método para enseñarles a ser buenas personas es mi ejemplo. Y por nada del mundo me perdonaría dañarles o condicionarles a ser personas gritonas, contestonas o violentas por lo que yo les haya enseñado…

    Difícil tarea la nuestra, pero apasionante al mismo tiempo. Vale la pena luchar por ejercer de la mejor manera que podamos el mayor privilegio que se nos ha concedido en esta vida, el de ser mamás.

    Con lo que comentas del verano y el incremento de gritos me ha recordado a lo que escribí hace poco en este post sobre lo que había supuesto la pérdida de rutinas durante las vacaciones: https://amareselmotor.wordpress.com/2016/08/24/consecuencias-de-la-ausencia-de-rutinas-de-los-ninos-durante-las-vacaciones/. Creo que vale la pena velar por tener unas vacaciones de calidad en familia y en paz. Que bien que nos las hemos ganado. Enhorabuena por tu post y por mostrar de nuevo una maternidad real. Un besazo,

    Maite

  • Reply
    mcompanystyle
    13 Septiembre, 2016 at 12:04 pm

    Mil gracias por contarnos tu experiencia. Lo mio va por épocas, y reconozco que los momentos o días que paso sin chillar se nota mucho. Me tengo que mentalizar y ponerlo de verdad en práctica para que nunca vuelva a suceder, porque mis peques y mi pareja lo agradecen, y vivimos todos mejor.
    bss y a seguir con fuerza!

  • Reply
    No sin mis patucos
    13 Septiembre, 2016 at 12:23 pm

    Para mi, lo de gritar a mis hijos me parece lo peor, pero reconozco que en algunos momentos lo he hecho.
    No se si conoces el blog The Orange Rhino challenge, lo descubri hace unos años, y es sobre como una madre de cuatro niños decidió un día dejar de gritar a sus hijos y como mejoró todo.
    Un besote.

  • Reply
    mamirecientecuenta
    13 Septiembre, 2016 at 3:51 pm

    Aixx, es una dura batalla. Yo lo intento día a día y es que a veces, sin quererlo te sacan de tus casillas y gritas. Y luego te sientes fatal, porque no era su intención hacerte rabiar.
    Yo intento hablar con ella todo lo posible (sí, solo es una y mira en qué tesitura me encuentro). Razonamos juntas y parece que hay cosas que las comprende. Pero el momento rabieta máxima o la palabra no es como superior. Entonces ella chilla, le pido calma, la abrazo, pero no para de llorar y no me escucha y yo me desespero y le pido calma y así hasta que se calma. Hace un tiempo, le habría pegado un grito y me hubiera quedado a gusto, medio segundo. Ahora no, ahora intento que eso no pase, calmarme ante de explotar, respirar hondo, concentrarme y recordame que ella solo tiene 2 años y que debo ser un ejemplo para ella.
    Saludos

  • Reply
    enelsombrerodemama
    13 Septiembre, 2016 at 3:55 pm

    Nosotros estamos en pleno entrenamiento!! En algún lugar leí que es más efectivo bajar el tono que subirlo, y vaya si es cierto! Elmayor obstaculo de momento, es que no consigo reprimir el gritar en momentos de saturación… Pero ahí seguimos!!!

  • Reply
    Mama Puñetera
    13 Septiembre, 2016 at 4:17 pm

    Yo grito mas de lo que me gustaría, pero estoy en fase de ponerle remedio y autocontrolarme. Solo necesitaba que volviera el colegio, jejejejeje

  • Reply
    Celia Ramón Wyser
    13 Septiembre, 2016 at 4:25 pm

    Qué buena noticia, voy a tener que aplicarme el cuento porque los mellizos me ponen entre la espada y la pared a menudo u francamente mi versión ogro no me gusta ni a mí ni a nadie. Me das fé… Pero qué difícil, leñe!

  • Reply
    Supermamas
    16 Septiembre, 2016 at 12:48 pm

    Gran reflexión! Gritar nunca ayuda, ni con la relación con nuestros hijos, ni con la relación con ningún ser humano… Enhorabuena!

  • Reply
    Mawysousa
    20 Septiembre, 2016 at 11:23 pm

    Hace tiempo que me propuse eso mismo pero en mi trabajo,deje de gritar en clase hace años y oye puedo decir que fue mano de santo!!! Con mj hija a veces me cuesta contenerme,jejejej! Me alegro que vayas por buen camino!!

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