No soy una Drama Mamá
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La boda de mi hermano… con los niños

Si hace tres días tenía claro que es mejor no llevar a los niños de boda, ahora lo tengo cristalino. No es que la cosa haya sido dramática, ni mucho menos, pero para qué vamos a mentir, no se disfruta de la misma manera. El nivel de estrés llega a cotas inimaginables. Estas son las cosas que pasan cuando llevas a los críos de boda:

1. Locura en casa: el que Alfonso empezase el cole dos días antes de la boda no fue nada positivo para el tema del enlace. Decirle al niño que íbamos a una boda, cuando no sabe lo que ese término significa, fue un error. No quería ponerse el trajecito para la ocasión, decía que él no iba (debió pensar que era algo parecido al colegio). Si al pataleo le sumas preparar mochilas para cada uno de los niños con pañales, pijamas, ropa para el día siguiente, bibes… y por supuesto, vestirme yo a última hora para no mancharme, pues el resultado es que llegamos justos de tiempo a la iglesia.

2.  Estrés en la puerta de la Iglesia: primero, porque no me dio tiempo a saludar a casi nadie, la novia llegó tres minutos después. Así que pido disculpas. Segundo, porque había que mentalizar a Alfonso de la tarea que tenía y sus dos acompañantes tampoco querían despegarse de sus madres. He de decir que mi marido hizo una labor magnífica y consiguió que llevase los anillos. Recomendación: Los pajes y damitas es mejor que sean mayores de cuatro años.

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3. Ajetreo dentro de la iglesia: con niños es difícil estar pendiente de la ceremonia. Y eso que mi suegra se encargó de Rafa y la verdad que al pobre ni le oímos hasta que acabó la misa. Pero Alfonso no paró un segundo. Venga descalzarse, venga subirse al banco, venga hacer fotos con mi cámara, venga pasear por la alfombra… eso sí, de forma muy silenciosa.

4. Dificultades para hacerse fotos: con niños, es complicado hacer esas fotografías que tanto deseas en un día así. Así que, de tres o cuatro fotos que haces con ellos, sale una decente. Y aunque no lo creáis, no me hice una foto con mis tres hermanos a la vez, un desastre. Lo bueno es que en cuanto acabó la ceremonia, Alfonso se fue con mis primos y yo ya pude olvidarme un poco de él.

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Intento de foto con Rafa.

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Esta es la única foto medianamente buena que conseguí hacerme a la salida de la iglesia. Por cierto, el tocado me lo hizo Eva Vidal, quería algo sencillo y a la vez elegante, ya que iba con vestido largo.

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Con mis primas. El vestido me lo hizo Mari Ángeles, una modista que me recomendaron.

5. Complicaciones con el calzado: y esta vez, hablo del calzado del niño. Las alpargatas no son nada cómodas para críos pequeños y eso supuso cargar con los 17 kilos de Alfonso en brazos en varias ocasiones, además de tener que ponérselas media docena de veces. Y sobre mis zapatos, me deshice de ellos pero a las cuatro de la mañana.
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No sólo yo le tuve que poner las alpargatas, también mi primo Álvaro.

6. Interrupción en el aperitivo: A las ocho y media de la tarde decidimos que era el momento de que Rafa abandonase el evento, ya que suele cenar sobre las nueve y queríamos evitar que se pusiese nervioso. Así que dejamos un rato la boda para llevarle a casa de una amiga de mi hermano. Eso sí, me dio tiempo a ponerme morada de jamón, que estaba espectacular. Y a la vuelta también catamos las cazuelitas de arroz negro con calamares y ali-oli.

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A mi hijo también le gustó el jamón, se pasó 15 minutos pegado al cortador.

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La pena es que no aguantó todo el aperitivo sin llover y al final hubo que entrar a la carpa. Restaurante La Tabla, espectacular.

7. Caídas inesperadas: los críos no paran y, de vez en cuando, hay accidentes. Al final de la cena, que estuve ya bien relajada porque Alfonso estaba en la mesa de los niños muy entretenido, hubo un percance. Jugando con uno de mis primos, el peque se cayó fuera de la carpa, donde acababa la tarima. Si sumas lluvia y césped, la mezcla da como resultado un niño bañado de barro de arriba abajo, calzoncillos incluídos. Nos salvó que teníamos la ropa del día siguiente en el coche, ya que Alfonso durmió con mis suegros en un hotel.

boda niños

Podéis ver a Alfonso con otra ropa. Hacerle una foto lleno de barro era demasiado cruel.

Y cuando Alfonso se fue, ahí empezó para nosotros la boda. Aunque la cena fue bastante tranquila y disfruté mucho (en La Tabla se come de auténtico lujo) siempre estaba con un ojo en la mesa de los niños. Así que el baile fue nuestro momento. Además, es de lo que más disfruto.

Por lo demás, salió todo genial: los novios felices, la buena compañía de mis primos en la mesa, el baile sorpresa de mis primos pequeños y mi hermano,  la cena espectacular, el servicio genial, la música perfecta para bailar, la gente joven animadísima (los amigos de mi hermano son unos cracks)… Resumiendo, todo increíble.

Gracias a todos los invitados y perdonad porque sé que no dediqué tiempo suficiente a charlar con todo el mundo. Y gracias a Marina Gómez, una maquilladora maravillosa en todos los sentidos, por peinarme y maquillarme ese día. Mucha felicidad para los recién casados y pronto queremos más y más niños en la familia.

4 Comentarios

  • Reply
    Ana
    20 marzo, 2014 at 3:30 pm

    Que bonito todo! Tu muy guapa, el tocado muy original y el color de tu vestido me gustó mucho. Tus tías guapisimas y que jovenes son. Tu hijo mayor es impresionante, de verdad que es una belleza, el peque no se ve en las fotos pero seguro que tambien. Enhorabuena

    • Reply
      nosoyunadramamama
      20 marzo, 2014 at 3:32 pm

      Gracias Ana!!!!! La verdad es que Alfonso a mí también me parece precioso pero soy su madre así que igual no soy muy objetiva,jeje… La verdad es que salió todo genial, muchas gracias por tu comentario!

  • Reply
    bloguera
    31 mayo, 2014 at 5:59 pm

    jajaja tomo nota para lo de las bodas con niños… me imagino que no digieres el menu, que se te queda el estomago cerrado (cosa que ya me pasa en los restaurantes) y por tanto… no disfrutas como deberias. No puedes hablar con los invitados tranquilamente porque tienes que correr detras de los niños etc, no?

    • Reply
      nosoyunadramamama
      31 mayo, 2014 at 8:48 pm

      Este verano me toca otra boda familiar, va a ser tremendo!!! A mí el estómago no se me cierra pero con niños tienes menos tiempo para comer,jaja… es todo un poco estresantes, lo mejor para una boda es dejar a los peques en casa pero a veces es inevitable!

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